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MENSAJES DESDE EL ALMA

PEQUEÑOS RELATOS REALES

Mensaje ante la elección de vivir


Vivir o morir, esa elección se posó en mi hombro y no me abandonó durante casi dos años. Una lucha entre marcharme o quedarme, pero ¿para qué? Esa pregunta me atormentaba, ¿vivía por miedo a morir o por deseo de vivir? No quedaba nada que hacer, mi tsunami interno arrasaba día a día la esperanza, y donde un día sentía la belleza de los colores de la vida, otro se tornaba gris y con una neblina que difícilmente puede entender quien no lo haya transitado. Una intensa y constante niebla me impedía siquiera sentir.


No sé cómo ocurrió, quizá un empujón subconsciente o un arrebato desesperado. Me vi en la calle, inconsciente, podía ver mi cuerpo porque me sentía fuera de él, algo incomprensible para otro momento que no fuese aquel porque en él era totalmente real. Vi pasar mi vida a toda velocidad, algo me sacudió internamente y vi quejarse a mi cuerpo. Algo no visible me rodeaba, me hablaba sin palabras y me enseñaba las razones, no las entendía pero las sentía.


Al despertar, en la habitación del hospital, no comprendía lo ocurrido. Alguien se acercó para explicarme que había intentado suicidarme,  y ni siquiera recordaba cómo. Me habían puesto medicación y me ofrecían ayuda para superarlo, pero ¿superar qué? Miré a mi alrededor y vi los pájaros revoloteando y sonreí ante su belleza, ¿una sonrisa? no recordaba el tiempo desde la última. Quizá fuese el enfrentarme a la elección, o a esa presencia invisible y sublime, o tal vez a la medicación, pero quería vivir, sentir la lluvia, el sol, las caricias y los besos. Quería vivir para sentir la vida recorrer mis venas y agitar mis entrañas. Y tal como se había ido esfumando la vida, la sentí irrumpir con la fuerza de una ola que arrasó miedos y pensamientos. MI hombro estaba vacío, no había disputa. Elegí vivir y recibir ayuda. Elegí vivir para vivir intensamente el tiempo perdido. Agradecí esa salida de la niebla y poder contemplar el sol. Y sí, puedo entenderlo y entrar en otras nieblas sin miedo para rescatar a quien se haya perdido en ella. Ojalá alguna vez pueda ser esa presencia invisible que disipe las dudas en tu hombro.  

                   

A.  Elegí Vivir