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MENSAJES DESDE EL ALMA

PEQUEÑOS RELATOS REALES

Mensaje desde el tic tac del reloj


Nunca llevo reloj, me molesta estar pendiente de la hora, siento demasiada atención en ello y parece que el tiempo se esfuma más rápidamente. A veces he de mirar el móvil para verla cuando lo necesito o el ordenador.

Un reloj antiguo llamó mi atención en un escaparate, con sus  manecillas lentas y contantes. Su atracción me hizo comprarlo para poder mirar de vez en cuando la hora con un solo vistazo. Me atraía de él su quietud, su pose tranquilo alejado de la aceleradora modernidad.

Ya en casa y ubicado en su lugar estratégico, ni demasiado llamativo ni oculto, me sorprendió su presencia en mis días. De vez en cuando me dejaba llevar por su tic tac tímido y a la vez firme, constante y tranquilo.


Hoy me ha hipnotizado su ritmo, parece que me habla, me susurra que baje el ritmo, que no vaya como un caballo desbocado galopando los días de mi vida, que ralentice mis movimientos. Su sonido me inspira que el tiempo puede ir más despacio, puedo saborearlo sorbo a sorbo, puedo sentir los latidos de mi corazón, mi respiración y como si siguiese el caminar de un gran amigo, el reloj me lleva a  sentir la vida despacio, me lleva a detener mis pensamientos; su sonido, sin verlo, sin saber qué hora marca, me lleva a un silencioso despertar de la consciencia, a amar cada latido y a respirar hondo, respirar la vida lentamente. Quién me iba a decir que un antiguo reloj se iba a convertir en un guía del tiempo que me recuerda vivirlo, no saltarlo sino amarlo y enlentecerlo, no acelerarlo. En esta quietud me entrego a descubrir los secretos del tiempo, sus ritmos y cómo los cambiamos. Podemos amar el tiempo y transmutarlo. ¿Cómo será mi vida desde esa mirada y actitud? Me propongo descubrirlo.           

          

Marcos.  El tic tac del reloj