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MENSAJES DESDE EL ALMA

PEQUEÑOS RELATOS REALES

Mensaje desde las altas montañas.


Cuando el viento arrecia, cuando la lluvia empapa o el frío congela mis entrañas vengo aquí, a esta montaña que  me conoce desde que nací, escuchó mi primer llanto y el último hasta el momento. Cuando me pierdo, cuando la inseguridad me acecha o se me agotan las fuerzas vengo aquí, siempre vengo aquí, es donde encuentro el silencio más preciado, la quietud más sanadora y donde todo se difumina para quedar un vacío repleto de sentido. Aquí puedo perderme el tiempo que necesite y encontrarme en mi esencia.

Mi amada montaña, siempre presente hasta en mis sueños. Me susurras al oído las canciones del viento, de las raíces de los grandes árboles, del mecer de sus ramas, del espíritu de las montañas. Tu inmensidad me recuerda mi vulnerabilidad y a la vez mi fuerza, formas parte de mí y yo de ti.

Sólo recordarte me devuelve la cordura en mi mundo ajetreado, me hace parar y pensar en lo realmente importante.

Escucho tu llamada, sabes cuando necesito recomponerme, los lazos que nos unen traspasan las fronteras del espacio y del tiempo. Y aquí estoy, de nuevo vengo aquí, para compartir también mis alegrías, ilusiones e ideas que necesitan surgir y que aún no han tomado forma, pero sé que aquí, en las altas montañas, todo fluirá porque aquí me encuentro, vibro y nazco, me rehago, me diseño. Tu néctar y fragancias me transforman en una nueva persona, cada vez más humana y feliz. Gracias montañas por existir. Las altas montañas también te esperan y susurran.

                                                                                                               Alejandro, siempre vengo aquí